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05 enero 2021

¿Sabias qué... Yucatán fue país dos veces?

Yucatán, un estado que fue país dos veces

Nuestro estado de Yucatán se declaró dos veces independiente de la República Mexicana. Así como lo lees, hubo un proceso muy particular para que formar parte del país fuera un motivo de orgullo. Conoce aquí en post que compartimos la historia de la República de Yucatán.

Yucatán, un estado que fue país dos veces
El mapa de lo que pudo haber sido una pais: #Yucatan (foto portal web).

Muchas veces damos hechos por sentado, como si lo que conocemos siempre hubiese sido de esa forma, por eso es importante mirar al pasado y echarle un ojo a la historia, para que podamos comprender mejor nuestra realidad y no olvidar cómo fue construida. Por ejemplo, ¿te imaginas viajar a la República de Yucatán, un país independiente del nuestro? Pues de no ser por la Guerra de Castas en 1847, hoy eso ocurriría.

El territorio:

Durante La Colonia, Yucatán abarcaba casi toda la península, es decir, no estaba dividido entre Campeche, Quintana Roo y, por supuesto, en lo que ahora es Yucatán. Todos estos estados conformaban uno solo. Además, mientras estaban bajo el yugo de los españoles, los yucatecos se habían mantenido distantes de los demás mexicanos y no por algún conflicto particular, sino simplemente porque no habían entablado relaciones fuertes. Cuando México se declaró independiente, se extendió una invitación al estado de Yucatán para que formara parte de su República en 1821.

Primera unión: un fracaso


Los yucatecos querían mantener su independencia aunque se anexaran a la República, y así fue por un tiempo, hasta que doce años después, se declaró centralista, que hasta entonces había sido federalista. Esta declaración causó molestias en todo el país, pues se perdía la autonomía de los Estados. Las consecuencias fueron atroces: hubo una rebelión en Zacatecas, Texas se independizó y, por supuesto, Yucatán inició un proceso separatista, el cual culminó con su acta de independencia en 1841.

Segunda unión: otro fracaso


Tiempo después, mientras don Andrés Quintana Roo había logrado reincorporar a los yucatecos a la República bajo la promesa de no perder su autonomía, uno de los defensores del centralismo había llegado al poder: se trataba del general Santa Anna, quien, en contra de lo que todos esperaban, no restauró el federalismo.

Pero el general Santa Anna no solo continuó con el centralismo, sino que también ordenó la invasión a Yucatán. Sin embargo, lo que parecía ser una victoria terminó en retirada pues para cuando el ejército mexicano había llegado a la capital yucateca optaron por huir, ya que los yucatecos habían desplegado un ejército impresionante conformado incluso hasta por mayas. Sin embargo, Santa Anna no se quedó con los brazos cruzados, solo cambió de estrategia y ordenó un bloqueo económico, el cual impidió el intercambio de mercancías y obligó a los yucatecos a firmar varios acuerdos el 8 de diciembre de 1843, en los cuales se reconocía a Yucatán como “Estado especial”. Esta vez la unión duró muy poco, pues el 1 de enero de 1846 los yucatecos se declararon independientes de nuevo.

Guerra de Castas


Todo parecía indicar que Yucatán se quedaría independiente, pero de repente, en 1847 cuando Santa Anna aún era presidente de México, estalló una guerra interna, impulsada por la población maya en contra de los blancos. Esta rebelión es conocida como Guerra de Castas (que le llamaría héroes que lucharon contra el yugo español que invadían sus tierras). La situación era crítica: se cree que los mayas lograron avanzar a tal punto que casi provocaban que la gente blanca de la región desapareciera. En un arranque de desesperación, el estado pidió ayuda a todos lados: Cuba, Jamaica, España, Inglaterra y Estados Unidos pero ningún país se involucró.

La tercera fue la vencida: anexión definitiva


Al final, ya cuando los yucatecos no encontraban solución alguna, encontraron consuelo en la República Mexicana, quienes se ofrecieron a brindar apoyo económico y militar. Solo de esta forma lograron detener la rebelión indígena y retomar el control sobre los poblados que habían perdido. Además, del dinero que recibió México de Estados Unidos como compensación por la pérdida de Texas, se le dio una parte a Yucatán para que pudiera reconstruirse –150,000 pesos– mientras que Yucatán, además de dividirse en los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán, como agradecimiento decidió unirse a la República Mexicana de forma definitiva el 17 de agosto de 1848.

Fuente/referencias:
Autor: México Desconocido | Revista Digital | De Sep/2017 | Post "Yucatán, un estado que fue país dos veces" | República de Yucatán | Editora Stefany Cisneros |

27 junio 2019

Cacalchén en la Guerra de Castas. Parte III

Cacalchén en la Guerra de Castas Tercera y última entrega.


Parte III de la "Guerra de Castas" y su paso en nuestro municipio...

Después de la toma de Cacalchén por los rebeldes al mando de Jacinto Pat. La población pasó de 2000 habitantes a poco más de 400. Tuvieron que pasar casi un siglo para que se recupere demográficamente del trágico suceso. Si bien las bajas entre mayas y blancos no superaron los 150, o posiblemente alcanzaron los 100, en los días posteriores hubo una emigración que aquí analizaremos.

Cacalchén en la Guerra de Castas. Parte III
La llamada guerra de castas tardaría por los siguientes cincuenta años hasta 1901
No se tiene ningún dato de cuando los rebeldes abandonaron Cacalchén, pero tomando encuentra que por estrategia militar no permanecían mucho tiempo en una plaza tomada. Podríamos considerar que regresaron a los montes la tarde del 20 de diciembre. Cuando aún las huestes se encontraban en el poblado los locales recogieron los cuerpos de los caídos para sepultar en el cementerio de la iglesia, considerando que los hechos fueron antes de las reformas del presidente Juárez 1859. (En la que los cementerios pasan a la administración del estado). Es difícil precisar si su utilizaron una fosa común o fosas individuales.

La llamada guerra de castas tardaría por los siguientes cincuenta años hasta 1901. 

Si bien el poblado nunca fue atacado de nuevo, si mostró una gran vulnerabilidad. “si sucedió hoy bien sucederá mañana” Los mayas que regresaron después de huir durante la refriega solo fueron para hacer un recuento de los daños. Emigraron a poblaciones que consideraban más seguras donde se entregaban por completo a la servidumbre de las haciendas, o terminaron en la mendicidad, otros casos fueron víctimas de las hambrunas y pestes propias de esos años.

25 mayo 2019

LA LEYENDA JACINTO CANEK

LA LEYENDA JACINTO CANEK - Caudillo maya

En esta tierra nació (Península de Yucatán).

El indio Canek, en una alegre mañana. Con la piel morena y los ojos brillantes como la obsidiana.
Los rebeldes fueron trasladados a la ciudad de Mérida. (mesa de tortura).
Jacinto Uc de los Santos, también llamado José Cecilio de los Santos, el gran héroe maya, nació el 14 de diciembre de 1730 en el Barrio de San Román, en la Ciudad de San Francisco Campeche.

Un barrio situado en el actual estado de Campeche.

Que en ese tiempo formaba parte de la Capitanía General de Yucatán.

Más tarde, Jacinto Uc adoptó el nombre de Jacinto Canek, derivado de kaan ek, cuyo significado en lengua maya significa “serpiente negra” o “serpiente de la estrella”.
Nuestro héroe tomó el nombre del que llevaban muchos de los antiguos gobernantes, halach uiniks, de los itzáes, el pueblo maya que emigró a Yucatán en el siglo IV procedente del Petén.

Desde muy joven, Jacinto fue dado de encomienda para servir como criado para los frailes franciscanos del convento mayor de la Ciudad de Mérida.

Un tiempo después fue expulsado del convento debido a su carácter rebelde y muy poco sumiso. A pesar de ser muy inteligente, los frailes no soportaban su rebeldía.

En el convento aprendió a hablar y a escribir el “castellano” ( español ) por lo que pudo adentrarse en la lectura de la historia de Yucatán escrita por los vencedores.

Pero también tuvo acceso a la historia escrita por los vencidos, los mayas.

A causa de sus lecturas Jacinto Canek se volvió pensativo, orgulloso y rebelde, por lo cual los religiosos, después de tratar de convertirlo en un joven obediente y dócil como “un perro domesticado”, lo expulsaron del convento.

Jacinto se metió a trabajar de obrero en una maderería de la ciudad de Mérida.

Ahí se dio cuenta de la opresión que los indígenas sufrian a manos de los españoles.

Y en su mente empezó a idear como emprender una lucha para liberarlos del yugo español.

Y empezó a recorrer muchos pueblos de la zona para concientizar ideológicamente a los indios mayas.

Trabajó intensamente, y fue muy querido y admirado por los indígenas de todos los pueblos que recorrió.

Se le consideraba la reencarnación de los antiguos, sabios y valerosos sacerdotes mayas.

El objetivo de su lucha era expulsar de territorio a todos los colonialistas españoles, liberar al pueblo de la miseria y opresión, y volver a la forma de vida de los antiguos mayas.

En aquel entonces corría el año de 1761, cuando en un poblado llamado Cisteil, en el municipio de Yaxcabá, muy cerca de la jurisdicción maya de Sotuta, se iba a realizar una fiesta religiosa, el 19 de noviembre, en honor al santo patrono de Cisteil.

La celebración religiosa reuniría a muchos indígenas. Canek, en ese entonces contaba con treinta y un años, aprovechando la reunión de tanta gente en el atrio de la iglesia, incitó a los indios mayas a levantarse contra los españoles.

Les dijo, según nos narra el investigador mexicano E. Flores Cano: Hijos míos muy amados: no sé qué esperáis para sacudir el pesado yugo y servidumbre trabajosa en que os ha puesto la sujeción a los españoles; yo he caminado por toda la provincia y registrado todos sus pueblos, y considerando con atención qué utilidad o beneficio nos trae la sujeción de España no hallo otra cosa que una penosa servidumbre y sumisión

En esta tónica siguió hablando Canek por largo rato.

En la euforia, el pueblo lo nombró su rey y le otorgó el epíteto de “Jacinto Canek, pequeño Moctezuma” y le colocaron la corona de oro de una imagen de la iglesia.

Pero el cura de Sotuta que le había escuchado, asustado y traicioneramente, dio aviso al comandante militar sobre la insurrección de Canek y su incitador mensaje.

Inmediatamente, ciento cincuenta soldados realistas fueron al lugar donde se encontraba Jacinto Canek. La lucha dio inicio, pues los indios también estaban armados.

Los mayas mataron al comandante y a ocho soldados. Iban ganado la contienda. Pero las tropas españolas de varias ciudades aledañas acudieron en ayuda para sofocar la rebelión.

Muchos indígenas se fueron sumando a la lucha; sin embargo, las fuerzas coloniales eran más poderosas en número y armas y, tras tres horas de una cruenta lucha, cientos de mayas perdieron la vida. Jacinto Canek rescató a quinientos de sus hombres, junto con los cuales huyó y se escondió en una cercana hacienda.

Pero todo fue inútil, veinticuatro horas después, las tropas virreinales rodearon la hacienda e hicieron prisioneros a Canek y ciento doce de sus hombres.

Los rebeldes fueron trasladados a la ciudad de Mérida. Se le acusaba de ir contra los intereses de la corona española y de haber realizado actos sacrílegos, pues las autoridades alegaban que Jacinto se había vestido como la Virgen de la iglesia de Cisteil a fin de coronarse como el rey de los mayas lo cual eran falsas.

Tales acusaciones le llevaron a ser descuartizado en la plaza pública un mes después de ser arrestado, y haber sido cruelmente torturado, a fin de obtener una satisfactoria confesión para los intereses de los hispanos, y de haber pasado por un ridículo juicio sumario.

Para asistir a la ejecución de Jacinto Canek, los españoles de Mérida se vistieron de sus mejores galas y se sentaron en sillas especialmente llevadas por sus criados para ver cómodamente el espectáculo, al tiempo que saboreaban dulces y bocadillos.

Cuando Canek subió al potro de tortura, el verdugo le propinó un terrible golpe en la cabeza con una barra de hierro.
Jacinto Uc de los Santos, también llamado José Cecilio de los Santos,
En seguida, destrozaron el cuerpo del rebelde y lo exhibieron en la plaza para escarmiento de los indios quienes tristemente observaban tanta crueldad hispana.

Poco después, el cuerpo de Jacinto Canek fue quemado en la hoguera y sus cenizas se esparcieron por todo el territorio maya.

Sus compañeros de prisión vieron su atroz muerte.

A ocho de sus compañeros se les ahorcó, y sus cadáveres mutilados y destrozados fueron enviados a sus respectivos pueblos.

Los demás rebeldes fueron azotados públicamente hasta casi la muerte, y se le arrancó una oreja como ejemplo viviente de lo que les pasaría a futuros rebeldes.
El historiador don Justo Sierra (1846-1912) escribió al respecto: Se le hace pasar un suplicio de los más horrorosos que se leen en la historia, quemándose su cadáver y arrojando al aire sus cenizas; sus ocho compañeros fueron ahorcados dos días después y otros cien infelices fueron condenados a sufrir la durísima pena de doscientos azotes y la pérdida de la oreja derecha.

Finalizada la ejecución de Jacinto Canek y sus compañeros de lucha, el pueblo de Cisteil fue quemado en su totalidad por las tropas del virrey y cubierto con sal, para que nadie olvidase la “traición” de los valerosos indios mayas.

Y este fue un episodio más de las atrocidades que los españoles cometieron para doblegar a la raza maya.

Fuente: HISTORIA RELATOS CUENTOS DE YUCATÁN

Publicado por: @enriquenriqueenrique (facebook) consultado en noviembre/2018.


Cacalchén, Yucatán MX. Mayo del 2019.

16 noviembre 2018

Cacalchén en la Guerra de Castas-Parte II


Cacalchén en la Guerra de Castas.

Cacalchén en la Guerra de Castas II. (Historias de la Rebelión en toda la Península de Yucatán).
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Los rebeldes de igual manera contaban con armas de fuego que en la mayoría de las veces eran superiores a las que poseían las defensas de los poblados. Ya que éstas eran adquiridas de las manos de los contrabandistas en las honduras británicas. Y también fueron tomadas de los botines de guerra en los enfrentamientos con los ejércitos regulares. Como la victoria que tuvieron con el destacamento del coronel José del Carmen bello. Se estima que para el momento de la toma de Cacalchén las huestes de Pat contaban con cerca de una treintena de escopetas que arrojaban expansiva-mente municiones.

Cacalchén en la Guerra de Castas-Parte II
Historias de la Rebelión en toda la Península de Yucatán, en su paso en Cacalchén.

Es posible que muchos trabajadores (servidumbres en estado de esclavitud) mayas hayan dejado a su suerte a sus patrones o incluso se pasaron al lado de los rebeldes. De lo anterior no existen testimonios en el caso de Cacalchén. Lo que si se ha registrado es que es que los guerrilleros de Quinta Roo en unos frenesís de violencia masacraron a población maya con los argumentos que vestían, hablaban o portaban símbolos religiosos a igual que el enemigo blanco. (Un pantalón de tela corriente y una cruz colgada en el cuello era suficiente para que los peones sean considerados enemigos aliados de los blancos)

Continuando con el día del 18 de diciembre

Algunos Cacalchenenses después de resguardar a sus familiares en los montes regresaron al poblado para su defensa, se reagruparon y combatieron con armas punzo cortantes en las inmediaciones del primer cuadro. Ya que intentaron llegara a la iglesia para ser tomada como fuerte defensivo. Pero un grupo de rebeldes los atacó en lo que hoy es el cruzamiento de la calle 21.con 16. Actualmente esquina de los venados.

Según testimonios posteriores a la toma de Cacalchén en la mencionada batalla murieron alrededor de 40 locales algunos de los apellidos de los caídos son los siguientes: Can, Medina, Eb, Cimé, Ek, Yeh, Canché, Ku, Uitz, Nah, May, Balam, Pech. Todos hombres entre 16 y 50 años trabajadores de oficios en las haciendas ganaderas. Por parte de los atacantes se contaron 26 bajas. La sangre de los cuerpos abiertos de media centena de hombres inundó el crucero de la esquina citada. La batalla pudo a ver tardado hasta la una de la tarde.

Posteriormente los rebeldes sobrevivientes se dirigieron a la casona que hoy ocupa la escuela primaria Ignacio Allende, y que hasta mediados de la década de los 70's del siglo pasado aún conservaba la construcción. Para los tiempos a que nos referimos en ese lugar vivía una familia de unos 17 miembros y una veintena de peones. La casa era una de las más grandes tenía tres portones de poco más de cuatro metros de alto lucia unos marcos de piedra tallada con imágenes de flor de lis, dos portones miraban al norte donde hoy se encuentra la casa de Nicolás y una al oriente mirando a lo hoy en día es la casa de la familia Pérez Sosa.
Cacalchén en la Guerra de Castas-Parte II
En la calle 21-A, en lo que es hoy el frente de la fábrica de textiles, ex “cinema Cacalchén”.

Los rebeldes iniciaron el fuego a las puertas y ventanales. 

Media docena de hombres de la familia se subieron al techo y desde éste punto disparaban a los atacantes. Las casonas de aquel tiempo contaban con amplios corredores que colindaban con sus patios, por lo que no siempre era difícil violar la seguridad. Algunos rebeldes se internaron al largo solar de la casa llegaron hasta los corredores. Para ese momento uno de los portones había cedido. Los primeros en caer fueron los peones ya sea en un intento de huir o en defensa. Fueron abatidos a tiros tanto hombres como mujeres, solo respetaron a un par de niños mayas que salieron corriendo y llorando sin rumbo.

Las mujeres y los menores blancos se trancabas sus habitaciones pero era cuestión de tiempo en que estas cedían. (Los datos que se consultaron hablan del exterminio, pero es muy probable que las mujeres también se hayan sido objeto de agresiones sexuales antes de ser ejecutadas) los hombres que intentaron la defensa desde el techo fueron sometidos y amarrados de pies y manos. Y trasladado al centro de la plaza donde también ya se encontraban una veintena de hombres blancos e igual número de mestizos fieles. (Entendiendo mestizos como hijos de blancos con mujeres mayas)

La misma suerte corrieron las de mas familias que vivían en el centro del poblado, para las cinco de la tarde, se escuchó el fuerte sonido del caracol estos eran soplados por los rebeldes, Cacalchén ya había sido tomado. Los pocos defensores que habían hecho frente con armas de fuego habían caído entre las 11 de la mañana y 2 de la tarde. El techo de la jefatura local ardía con los escasos sacos de granos de maíz. Un rebelde tomó uno de los caballos del par de carretas, con una cuerda ato de los pies a dos cadáveres de blancos y a galope los arrastró al frente de la iglesia lo que es hoy la avenida en su lado poniente.

La iglesia y el convento ahora en unos 70 por ciento inexistentes fueron tomados sin ningún tipo de resistencia. En pocos minutos se vio salir humo de las ventanas y las puertas tanto del templo como del convento.

No había religiosos desde meses atrás en Cacalchén

Los únicos en parecer a manos de los atacantes eran los sacristanes mayas que cuidaban del templo. En la calle 21-A, en lo que es hoy el frente de la fábrica de textiles, ex “cinema Cacalchén” en los 60s del siglo pasado se encantaba un frondoso árbol de ramón, desde ese sitio Jacinto Pat, mando a cortar la larga soga de la campana de la iglesia. Ésta fue cortada en fracciones más pequeñas y con ellas colgaron a poco más de cincuenta hombres blancos de diferentes edades. Eran las ocho de la noche los rebeldes prendieron fogatas en diferentes puntos de lo que hoy es el parque. En el suelo descampado se veía la sombra de los ahorcados meciéndose. Una parvada de pájaros a vuelo bajo atravesó el lugar. Era diciembre una brisa de aire frío sopló del norte.
Cacalchén en la Guerra de Castas-Parte II
Ya que intentaron llegara a la iglesia para ser tomada como fuerte defensivo.
Continuara…

Ver parte I de la historia... dar clic...

Redacción y autoría por el novelista: Iván Noé Espadas Sosa (Ficción basada en hechos e historias reales...).

Compartida, editada y compartida: Equipo @Cacalchén
Cacalchén, Yucatán, México a noviembre de 2018.

Esta es nuestra "Segunda parte" de las 3 que se publica esta obra de narrativa en ficción.

11 agosto 2018

Cacalchén en la Guerra de Castas

Cacalchén en la Guerra de Castas. 

Rebelión en el sureste de la Península de Yucatán.
El caudillo Jacinto Pat de los rebeldes en su paso a Cacalchén
La Península de Yucatán, la Guerra de Castas y su paso de los rebeldes por Cacalchén en Yucatán.

El 18 de diciembre de 1848 el caudillo Jacinto Pat

Con un grupo de aproximadamente 600 rebeldes procedentes del las comunidades del sur del ahora sur de Quintana Roo Tomaron la plaza de Cacalchén. Pocos meses atrás el coronel José del Carmen bello había sido derrotado por los rebeldes mayas en Izamal dejando las zonas colindantes desprotegidas. Jacinto Pat planeaba atacar Mérida no sin antes ir tomando las plazas a su pasó.

Pocos días antes del ataque llegó al pueblo de Cacalchén un “indigente” que recorría las calles y se aproximaba a las puertas de las casas para pedir de comer. Ante una falta de comunicación de de la época la población se encontraba lejos de saber que aquel hombre era parte de los hombres del caudillo Pat, además que tenía como intención reportar a los rebeldes, una estimación del número de pobladores, si éstos se encontraban armados, la ubicación de donde vivía la población blanca. A si como los sitios que pudieran servir como defensa en caso que el pueblo llevara a cabo una fuerte contra ofensiva

Según los escasos testimonios de la época es difícil de comprender, ¿por qué? la gente de Cacalchén se encontraba completamente desprotegida carecía de vigilancia nocturna “oficial” y de al menos una docena de hombre provistos de armas de fuego, siendo esta su única función, como era común en estos tiempos. La población de Cacalchén para el año del suceso posiblemente alcanzaba los 2000 habitantes, entre ellos no más de un puñado de familias blancas.

 

Los rebeldes 

Acamparon la noche anterior a unos 6 kilómetros del poblado en las mediaciones de un sendero que comunicaba a Cacalchén con Izamal. En las primeras horas de la mañana del día 18, desde el punto donde encantaba se podía ver la punta de la iglesia. Las huestes de Pat se adentraron al monte con dirección al sur, cualquier testigo hubiera sugerido una retirada. Después de avanzar algunos kilómetros Pat dio la orden de quebrar el rumbo y dirigirse al poniente con dirección al poblado. En Cacalchén una brisa invernal soplaba del norte, el centro del poblado una veintena de ganados pastoreaban en la explanada que hoy corresponden al parque y las canchas. Un par de carretas procedentes de Mérida con unos pocos costales de maíz se acomodaban a un costado del edificio de la jefatura (donde hoy se encuentra el palacio municipal) no más de treinta personas principalmente hombres caminaban por el centro del poblado. El golpe del martillo sobre un yunque y el ladrido de perros eran los sonidos en ese momento.

Cacalchén en la Guerra de Castas
Caudillos (rebeldes) comandados por Jacinto Pat, llegan en Diciembre de 1848 en Cacalchén.
El ataque inició