BOKOBÁ DE HIDALGO
-Remembranza Histórica (En lengua maya: “Agua revuelta”).
Según las impresiones e historia de la localidad, Boboká es un pueblo enclavado en la región llamada de la costa, que se ubicó en lo que fue la próspera zona henequenera, del que solo queda vestigios de piñas de la especie y abandonadas raspadoras de esta penca.
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| Arcos del Palacio Municipal, Bokobá Yucatán. |
Al llegar, lo primero que se aprecia es la plaza principal de singular y pintoresca composición, casas antiguas de piedras labradas que la circundan, plantas de ornato y un palacio municipal con corredor de arcos de medio punto, quizá obra construida a finales del siglo XIX o principios del pasado. El centro se distingue por conservar su amplio campo donde se realizan las corridas de toros, los baxa-toros, tradición conservada que tiene efecto en abril en los novenarios de su patrona, la Virgen de la Asunción.
Bokobá es un pueblo de fundación prehispánica. La toponimia ayuda a visualizar ese pasado maya. Los estudios de William Brito Sansores proponen como significado de Bokobá: “Agua revuelta”, contradicción del complejo bokobil ha´: agua batida o revuelta. No se aleja la exposición que ofrece el mayista Juan Pio Pérez cuando propone al respecto: batidor de agua, de bokob batidor y a´ contracción de há agua, todo esto desde luego en la lengua maya. Otro importante estudio realizó Domingo Martínez Paredes, que opinó: “Bok´oba de Bok´ob-chapotear, y de há-agua, lugar donde se chapotea agua”. La tradición conservada en la oralidad de sus habitantes señala que el significado del pueblo es: Agua batida”
Dicen que bajo la iglesia se encontraba un cenote, y que, en el tiempo de sequía, cuando abundan los remolinos se escucha girar el agua, lo que da ejemplo del sonido de líquido que se oye batir. La ubicación de un cenote en la plaza principal fue fundamental para el origen de este pueblo, el cual en la última etapa prehispánica perteneció al cacicazgo de Ceh Pech. Tras la conquista española fue convertido en encomienda y consignada a un soldado de la tropa hispana de apellido Juárez. Mientras que el batabiloob, es decir, el cacicazgo local, lo poseía una familia maya de apellido Oxté, en específico el cacique a Gaspar Oxté en 1567.
La historia colonial trascurre entre encomiendas, tributos y evangelización, doctrina que se fraguó en el sincretismo de los milperos y familias originarias. Destaca que, entre los miembros de la rebelión de Jacinto Canek, en 1762, se contó a varios indígenas natos de la comunidad, quienes se trasladaron hasta Cisteil para secundar y dar sus vidas en este levantamiento indígena.
La obra de evangelización estuvo a cargo de los franciscanos, y fue visita de la iglesia convento de Cacalchén, donde hasta la actualidad pertenece como parroquia secular. Además, sobresale con predominio la antiquísima y venerable iglesia de Nuestra Señora de Bokobá, su título es la Asunción, haciendo eco de las palabras de Fray Diego López de Cogolludo la llamó de esa manera, pues así la refiere a mediados del siglo XVII, cuando señala: “La Asunción de Nuestra Señora del pueblo de Bokobá”.
La patrona se conserva con el encanto de las imágenes sagradas del periodo Virreinal. Se desconoce datos sobre su origen, lo que la hace venerable por sus características de inmemorial, aunque probable date del siglo XVII. Es una pieza pequeña de poco menos de un metro de alto, que la hace distinguir entre otras celebres imágenes veneradas en la región.
La calle principal que atraviesa toda la cabecera viene desde el oriente y la parte a la mitad hasta el poniente, dejando en un paso toda una muestra viva de lo que es la comunidad. Las antiguas casas a la orilla de la vía y muros centenarios miran a los viajeros, piedras que hablan con su presencia de un pasado que da identidad al presente, el cual refiere a su historia y su continuidad, donde las flores y la sombra de árboles mitigan los fuertes rayos del sol
En cuanto al apellido de Hidalgo, cabe señalar que, en 1878, la Legislatura del Estado decretó que los Ayuntamientos y Juntas municipales unieran su nombre al de un célebre héroe Nacional o de la Entidad, haciendo que estos sirvieran de lustre o divisa. La Junta Municipal de Bokobá obedeciendo al mandato, acordó en sección extraordinario el 18 de septiembre de 1878 tomar el apellido de Hidalgo en honra a don Miguel Hidalgo y Castilla, iniciador del movimiento insurgente de emancipación nacional, quedando desde entonces como “Bokobá de Hidalgo”. Son varias las poblaciones yucatecas que tuvieron apellido, pero cayendo en desuso tras breve tiempo, solo conservaron el nombre maya bien arraigado, y los designados pasaron a formar parte de la historia
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| Iglesia de Nuestra Señora de Bokobá, su título es la Asunción. (Foto a quien corresponda). |
El siglo XX, fue bondadoso para la comunidad, que, tras recuperar su título de Municipio, vio desarrollarse en todo su territorio en armonía con la región los extensos plantíos de henequén que lo dotaron de valor económico. Incluso el ferrocarril que empresarios yucatecos extendieron en la zona tuvo estación en la cabecera, con el objetivo de recolectar la producción de sosquil y llevarla a los puertos para su comercio. Los restos de la antigua estación aún se aprecian en el monte cercano.
En el último Censo de Población y Vivienda realizado en 2020, se concluyó que la comunidad está conformada por 2,167 habitantes, divididos entre 50.3% hombres y 49.7% mujeres. Siendo de las demarcaciones yucatecas que presentan un significativo descenso demográfico.
En cuanto a la producción local, la ganadería como la apicultura son dos pilares importantes en la actualidad y, aunque la práctica de la milpa tradicional está en decadencia, las hortalizas y floricultura están dando buenos frutos
Bajo un brillante cielo despejado sobre una plaza limpia y pulcra, de piedras labradas que sirven de adoquín, con pintorescas palmeras y vetusta iglesia de piedra con frontispicio de espadaña con remates, en medio de un campo yucateco flagelado por la sequía, se encuentra el pueblo de Bokobá de Hidalgo, mirando a un futuro y apostando lo mejor en el presente con la perseverancia de todos los días
Texto y autoría de: José Iván Borges Castillo
Publicado en el periódico Por Esto! 8 de abril, del 2024.


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